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Una residencia de ancianos localizada en Badalona cuenta con un programa de Terapia Asistida con Animales de Compañía desde 1997. Allí viven 56 ancianos y dos perros Golden Retriever. Además hay 25 ancianos que pasan el día y 40 personas que trabajan en la residencia. Se ha comprobado que la relación entre los usuarios y los animales estimula aspectos afectivos, comunicativos y cognitivos, además de que dicha relación cuenta con un potencial terapéutico. En el estudio se pregunta a ancianos y personal de la residencia, mediante entrevistas, su opinión sobre la presencia de estos animales. Los resultados son positivos, mencionando los beneficios tanto físicos, como psíquicos y sociales.

El estudio, de carácter cualitativo, tiene como objetivo mostrar si realmente la valoración de los usuarios y el personal de la residencia sobre la presencia de los animales de intervención es positiva, como así lo reflejan los estudios en los que se basa el autor.

En base a los resultados se pudo comprobar que el discurso del personal de la residencia era más extenso que el de los ancianos. Por otro lado las ideas positiva de la TAAC por parte del personal superó en número a las de los ancianos, así como también lo hicieron el número de ideas negativas. Además las ideas positivas de ambos grupos superaban notablemente en número a las negativas. Esto permite concluir que hay una visión positiva y bastante favorable en cuanto a la presencia de los perros en la residencia. Aun así también hay opiniones negativas, especialmente de los trabajadores del centro. No obstante hay que mencionar que las quejas tanto de usuarios como de personal, que quedarían reflejadas como ideas negativas sobre la presencia de los animales, estarían relacionadas con los destrozos materiales que en algunas ocasiones provocaban, pero esto no era negativo para su bienestar, si no en muchos casos todo lo contrario, ya que los mantenía alerta y activos, además de que distorsionaba la monotonía de sus vidas en la residencia.

Las ideas percibidas como positivas por los ancianos y los trabajadores de la residencia son similares a aquellas obtenidas en los estudios previamente revisados. Además los ancianos referían que los animales les aportaban seguridad, refiriéndose a la entrada de un intruso a la residencia, mientras que para los trabajadores no era una idea que mereciese especial importancia. Esto puede ser así porque los ancianos en muchos casos se sentían impotentes para poder moverse y el hecho de tener a los perros cerca les infundía tranquilidad y seguridad. También encontramos ideas sobre la relación táctil con los animales y los beneficios que genera. En los estudios se ha comprobado que un abrazo, una caricia o el simple roce piel con piel genera unos elevados niveles de bienestar en la persona. Esta idea era muy mencionada por los ancianos aunque sobre este factor, en población geriátrica, no se ha estudiado demasiado al respecto. Los ancianos también mencionaron que el número y la duración de las visitas de sus familiares habían aumentado desde que estaban los perros, y ello indirectamente generaba beneficios a nivel emocional, físico y social en ellos. Los trabajadores otorgaron especial importancia a la idea de que con la presencia de los perros, los ancianos estaban más motivados a realizar conductas. Esto es muy beneficioso ya que fomentaba la actividad de los usuarios y ello generaba mejoras en su salud y afecto. Otra idea muy mencionada por los ancianos era la de hablar con los animales, y ello les generaba una gran satisfacción ya que se sentían escuchados y no juzgados en todo momento. Tanto usuarios como trabajadores indicaban que en muchas ocasiones los perros se distraían y no estaban con ellos, evitando que se generase el fuerte vínculo que existe entre un perro y su dueño. Esto no obstante podría deberse a que únicamente había dos perros y 56 residentes, por lo que era complicado satisfacer las necesidades afectivas, sociales y psíquicas de cada uno.